BCN – Blog de Jóse – 2.0

No estaba muerto… estaba de parranda… No estab…

March 22, 2007 · Leave a Comment

Supongo que todo el mundo se conoce ése estribillo. En caso de no conocerlo, por favor comuníquenmelo de manera veloz porque es un astunto que hay que resolver ASAP (As Soon As Posible) como diría alguien. Por un lado se puede tratar de una falta de cultura por parte del lector o una comprensible brecha generacional que debería de esperarse y, por esa razón una falta de ‘ubicación‘, digamos, por parte de quien escribe.

En todo caso, no asombrará a nadie saber que este blog ha sido un poco descuidado. Taaanto así que si se fijan, el blog anterior hace referencia, nada más y nada menos que a… ¡Navidad! ¡Y estamos en Marzo! y… y… ¡Después viene abril! y… Bueno ya captaron la idea. Una de las tantas razones por las que se debe este descuido es que, como un amigo lo pondría, le he puesto los cachos a mi bitácora y la estoy engañando con otra.

He estado haciendo un blog informativo respecto a una Asamblea Constituyente que se piensa realizar en Ecuador. Se pretende que la Asamblea tenga plenos poderes. Esa última oración sería suficiente para encender alarmas a cualquier persona que tiene un mínimo concepto de lo que supuestamente es una democracia. Pero yo no soy de vena política porque más que convencer prefiero informar. Y ése es uno de los objetivos que me puse al empezar a hacer el blog.

El blog recibe una cantidad muy modesta de visitas pero, igual me parece que vale la pena porque irá recogiendo información relativa al asunto y, al pasar el tiempo siempre estará en internet como fuente de información. Así que con tal de que una persona en un futuro vea esa página y esté contento de encontrar mucha información de ese asunto recopilada en un solo lugar, ya con eso habrá valido la pena.

En todo caso espero no descuidar más este blog porque aunque tenga una aún más modesta cantidad de visitas (si alguna) un blog es un blog y hay que mantenerlo. Suena parecido al argumento cero*… ¿verdad?

En caso de que alguien no sepa cual es el argumento cero, vuelvo a publicar ese asunto a pedido del editor:

* “Pero igual” Es lo que podría llamarse El Argumento Cero. El nombre se debe a que es un argumento de poco valor (ningún valor, de hecho, cero). Sin embargo es eficaz porque se multiplica por todos los argumentos contrarios.

Ejemplo:

Sujeto 1: Loco, deja de fumar porque fumar es dañino para tu salud (Argumento A: 10 puntos), además… ¿Cuánto te gastas en cigarrillos al mes? Con eso te podrías comprar… (Argumento B: 7 puntos) y tu cuarto y tu ropa siempre andan oliendo a cigarillo (Argumento C: 5 puntos). Valor argumental Final: 22 Puntos.

Sujeto 2: Siii… pero igual (Argumento Cero). Es que dejar de fumar como que…

22 x 0 = 0.

Resultado: Sujeto 1 pierde el debate porque no hay suficientes argumentos para disuadir a Sujeto 2. Se mantiene el Status Quo. Sujeto 2 gana por amplio margen una deficiencia pulmonar.

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A propósito de Propósitos…

December 30, 2006 · Leave a Comment

Si Papa Noél le dara regalos a los blogs creo que a éste le daría una funda de carbón por descuidar el actualizarse con frecuencia. Supongo que por eso es que las fiestas de Navidad y de Año Nuevo están tan cerca. A los niños que se portaron mal y no les trajeron regalos (o a los que se portaron no tan bien y les trajeron pocos) se les da la oportunidad de formular sus propósitos de Año Nuevo para enmendar. Yo hago mi incumplido propósito de siempre, tratar de actualizar más el blog y de escribir más mails a familiares y amigos. Entre otros propósitos más por supuesto.

Espero que todos hayan pasado bien las fiestas y que las fiestas no les hayan hecho pasar mal. Me refiero a la ironía de que por la presión de las actividades navideñas, uno ande mal humorado. Como el caso de un pana. Mi amigo estaba en el Juguetón(R) buscando qué regalo comprarle a su sobrina. Me parece, y muchos están de acuerdo, que parte del regalo es: buscar el regalo. El tiempo que uno dedica a dar un obsequio, el invertir neuronas en pensar qué le puede ser de utilidad o qué puede alegrarle (aunque sea, como sabemos, temporalmente), es un regalo de por sí.

En todo caso, mientras él pensaba en su sobrina y en lo que le podría gustar, nota que se le acerca un chico que iba escaneando los juguetes. Detrás lo seguía su padre, con la carreta. Daba la impresión que el chico podría tener lo que quisiera, la carreta entera a su disposición. Daba la impresión. El niño le preguntó a mi amigo cómo era el juguete que él estaba observando, él le comentó sus gracias y el chico deliberaba si valdría la pena. Se ve que el chico era algo indeciso, no lo habrá heredado del padre, quien le vociferaba ya desde antes: “!Apúrate! que hay que ir a recoger a tu mamá a (nosedonde).. Ya Pues!…” La insistencia y la prisa del padre eran tal que mi amigo quedó impresionado. El chico, algo harto de todo el asunto, agarró sin más el juguete más grande, colmando la carreta y callando al papá en una misma acción.

Mientras se iban, mi amigo pensó lo mismo que yo cuando me contó la escena: “Triste.”. El chico podía tener cualquier juguete de la tienda, pero la paciencia y atención del papá no eran juguetes de tienda y, por lo visto, tampoco regalos. No pretendo juzgar ni al chico ni al padre, talvez tuvo un mal día y el episodio fue un hipo de impaciencia, poco común en circunstancias normales. No lo sé, pero en todo caso, la escena deja para pensar. Creo que aparte de lo anecdótico, sirve para pensar en lo valioso que tenemos, (la atención de nuestros seres queridos) y, sobretodo, en lo valioso que podemos dar. Suena como un buen propósito de Año Nuevo.

Y por cierto, ¡Feliz Año Nuevo!

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Recomendación Musical I

November 20, 2006 · Leave a Comment

La música es Chévere. Muchos están de acuerdo. El dilema es cuál es más chévere. Mi idea es compartir mi opinión y gustos para quien Quiera.

Recomendación Musical del Mes:

THE KOOKS !
Una Banda británica con un solo álbum pero, en mi opinión, muuy buena.  – Vean el link! (en la columna de la derecha)
Tracks en especial: “Ooh-La” y “Naive

Saluts

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Pasar la Noche en Cajas

November 14, 2006 · Leave a Comment

En un feriado no tan reciente, surgió un plan alterno para descansar: Pasar la noche en Cajas. Ahora, hay que hacer unas cuantas precisiones. Primero, no se trata de usar cajas de cartón para resguardarse de los elementos…  ah, caramba… Si ustedes aplastan “alt+flecha” la pantalla rota 90 grados, Sabían eso?…hmmm, no, parece ser que es sólo en ésta laptop… bueno, en fin… Segundo, nótese que en ningún momento he dicho dormir en Cajas sino: pasar la noche, en Cajas. Si alguno de ustedes opina que es lo mismo… créeme que no – lo – es, como se verá a continuación.

Al ir a Cuenca y pasar por el Parque Nacional Cajas, se me cruzaba en varias ocasiones por la cabeza la idea de que sería agradable acampar ahí. Y en un Feriado Surgió el tema como de paso y de repente tres fulanos nos encontrábamos dispuestos a cumplir el objetivo de acampar en Cajas.

Sleeping bags, una carpa, unos cuantos etcéteras, tres personas y un carro. Nelson Juan Fernando y yo, nos dispusimos a salir. La primera casualidad/perdida, del viaje fue la furgoneta, se quedó en casa de Nelson. La choleamos a favor del C3 de Nelson que se presentaba como un mejor compañero de viaje, no sólo por su juventud sino también por sus habilidades musicales (la furgo  no es deportista ni fan de ningún equipo, ni del equipo de sonido ni del equipo de aire acondicionado).

Se hizo aparente nuestro primer gran descuido, no pasamos por ningún supermercado para comprar víveres. Paramos a comer en el “On the Run” de Durán pero no compramos mucho para después porque esperábamos encontrar otro lugar para comprar.  Mientras viajábamos nuestro falso optimismo empezó a salir silenciosamente sin ser notado y en nuestra mente se empezaban a dibujar escenas como:  Bitácora de viaje, x:xx horas, han pasado 2 horas y todavía no hay rastro de una tienda para comprar víveres, ponemos nuestras esperanzas en que…  Bitácora de viaje, x:xx horas, gran desilusión, lo que veíamos a distancia y parecía ser una tienda para comprar víveres ha resultado ser una gasolinera de diesel y unas cuantas casuchas de…” ante lo cual lo único que hacíamos al respecto era reírnos y hacer más entradas ficticias a la bitácora

En el viaje conversamos y oímos tanto canciones como algunos podcasts, particularmente chistoso estuvo uno de “Ask a Ninja” algo así como: “Waiting lines?, well they can be pretty stressful, ninjas don’t like waiting lines. When You are on a line you can do this like “há, waasáa,  heeeey-yaaaa!” That won’t make you a lot of friends, but honestly, lines are not about making friends…”

No pregunten por qué (las pistas las pueden encontrar en el penúltimo párrafo) pero atravesamos Cajas para llegar a Cuenca, comprar unos cuantos artículos necesarios como: marshmellows, jugo, salchichas, queso, atún, pan, yogurt, cereal, y alguno que otro etcétera. Quedamos muy extrañados de no encontrar aquellos artículos de tan común presencia en una tienda de gasolinera, a saber: linterna para acampar y leña para la fogata. Ahora que recuerdo nos faltó preguntarle al que atendía si no era que si tenían pero se les había acabado el stock y cómo cuándo lo tendrían, pues para saber ¿no?

En todo caso llegamos a Cajas, nos bajamos del carro, salimos corriendo a poner la carpa y volando a sacar las cosas del carro. Cabe aclarar que cuando estás en el páramo, la palabra correr y sus demás sinónimos se emplean solamente en sentido figurado.

Colocamos la carpa al lado de una choza de paredes de hormigón ciclópeo (cemento y piedrotas)  y techo de paja y madera que la habían usado para hacer una fogata. La ligera garúa de la noche nos mostró las razones de esto. Como no teníamos linterna, para encontrar las cosas en la noche prendíamos el celular y “escaneábamos” la superficie a investigar. Ése era el único uso que le podías dar ya que no tenía señal. Aunque nos salvó la súper pluma que me había regalado mi hermano. El puntero laser servía para jugar nomás pero la pequeña linterna incorporada fue de mucha utilidad. Tanta que la colgamos encendida en el centro del techo de la carpa.

 El verbo acampar generalmente va acompañado del sustantivo fogata. Tal asociación era tan fuerte que nos empeñamos (unos más que otros) en hacer las fogatas. Empleo el plural porque pretendimos prender una afuera y ante la garúa se prendió una en la choza, y estuvimos manteniendo por mucho tiempo una guerra de dos frentes. Se mantuvo la de la choza y fué ahí donde comimos los masmelos y la salchichas y tomamos agua y humo.

Una vez terminada la fogata, a dormir.  Los dos puntitos que se encuentran de un lado y otro de la palabra “dormir” (¡Ahí están de nuevo!) se llaman comillas. Por lo general, lo que está entre comillas está en entredicho o sea:  no dormí en toooda la noche.  Las fundas de dormir y la carpa hicieron su trabajo de aislarnos del frío, pero el sleeping no aportó con el  suficiente acolchonamiento. Por tanto me pasé toda la noche bien metido en el sleeping bag (por que al asomar un poco la cabeza te daba un friio) esperaando a que llegue o el sueño o el día.  El sueño debió de haber perdido un avión en Tokyo o algo parecido porque primero llegó el día.

A las cinco de la mañana, ya harto de estar tumbado esperando, salí de la carpa y fue muy agradable ver el amanecer. El suelo era blanco, no por nieve sino por escarcha. La lona superior de la carpa tenía gotitas congeladas. El lago se veía muy chévere con los rayos matutinos y una tenue niebla se desplazaba sobre él. Los cerros vecinos cambiaban su apariencia según se avanzaban los rayos del sol. Nelson salió también a ver el amanecer y Juan Fer aprovechó los dos sleepings vacantes para acurrucarse bien y poder dormir algo.

El desayuno fue excelente, con música de fondo (llevamos la Ipod de Nelson y unos speakers) y un sol que se esforzaba por disminuir el frío. Después del desayuno, como es natural en todo campamento, jugamos una partida de Risk. Luego desmantelamos la carpa y trepamos todo al carro.

Lo chistoso es que nadie durmió pero cada uno pensaba que los demás estaban dormidos, por lo menos hubiéramos conversado toda la noche.  Estábamos molidos del cansancio por la desvelada, no recorrimos nada por la falta de oxígeno y el exceso de frío. Ustedes creen que volveríamos a hacer un plan semejante. ¡Por Supuesto!  Para descansar es esencial cambiar de ambiente, desconectarse por un momento de la realidad cotidiana. Tan esencial que aunque físicamente uno termine más cansado, mentalmente descansas por el cambio de ambiente. Así que algún día volveremos pero mejor preparados, con linterna, algún tipo de acolchonamiento, una laptop, DVD’s, sistema surround y… bueno ya veremos que llevamos.

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Y la Calle llena de Bombas

October 31, 2006 · Leave a Comment

El domingo pasado regresábamos de dar Catecismo en Taura, Alejandro y yo. Cuando nos acercamos a la Casa de Alejandro (que vive en el centro) nos topamos con una novedad. Veíamos que la calle estaba cerrada. Pero lo que nos motivó a parquear la furgo y proseguir caminando fue el ver chorros de agua que volaban en la 9 de octubre. Llegamos y todo era realmente un show. Los Bomberos se habían tomado la calle, que estaba llena de, bomberos, los carros bomba, probando a chorro completo distintas mangueras… los bomberos con disfraz completo y algunos con dálmata al pie. Me parece que la palabra “pintoresco” es buen adjetivo para definir el ambiente.

Pintoresco en el sentido de que se podría decir que era picturesque o sea un show digno de tomar fotos y como para llevar a los hijos para que vean. Yo carecía de ambas cosas pero igual estaba contento con el evento urbano. Muchos niños saltaban y se empapaban con la lluvia artificial, felices. Por supuesto que el agua les venía de arriba tipo lluvia porque de un tiro directo de esas mangueras, no estarían saltando sino en el piso y no muy contentos que digamos.

Habrán notado que, por alguna curiosa razón, el contacto de la piel con pequeñas gotitas de agua casi siempre genera una sonrisa. Fíjense en el Carnaval, por más que la persona salga corriendo para que no le caigan a globazos y por más que haya chillado y protestado para que no la mojen, si llegan a mojarla, esboza una breve sonrisa resignada. Bueno es verdad que también hay gente tan amargada que ya le han puesto un “override” total a esa tan natural reacción. Dicho efecto está consagrado en un lugar de Gringolandia llamado Magic Kingdom, en una atracción de Brear Rabbit o como se llame. Vas en el tronquito este viendo robots como es costumbre en el M.K., cuando ves que te acercan a un lugar llamado “The Laughing Place”, pero los buitres que aparecen cerca del letrero no te dan mucha risa. Cuando de repente te mandan por una caída súbita y su pequeña embarcación cae en el agua y genera un tremendo salpicón que está diseñado para que te caiga encima y te empape. Es ahí cuando te das cuenta de la total veracidad del epíteto: “The Laughing Place”… todo el mundo muerto de la risa cómo si se hubiese tratado de un excelente chiste o una taquillera película de humor. No crean que hay la más mínima crítica o cinismo en este comentario. Gracias a Dios los seres humanos tenemos esos lados sencillos que nos ayudan a estar felices con las cosas sencillas. Como las cosquillas que son una excelente herramienta para los papás. Si quiere hacer que su hijo se ría ( o se muera de risa, según el caso) apriete el botón.

Bueno, mucho divagar. En resumen me hubiera encantado tomar fotos al picture-esco show. Tantas ganas tenía que si alguien de créditos económicos se hubiera inspirado, capaz y le compraba una en pequeñas cuotitas. Pero bueno, me contento con las fotos del periódico para decorar este artículo del blog.

Practica Bomberos

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¡Feliz Año, Mostaza!

October 22, 2006 · Leave a Comment

!Feílz Día Mostaza!

Creo que todos conocemos a alguno de los Mostaza. Debido a que comparten muchos razgos comunes es difícil no identificar a un Mostaza. Les gusta comer y de hecho son bienvenidos a muchos almuerzos, pues mucha gente gusta de su compañía. No se sabe bien bien de dónde son los Mostaza. Uno los encuentra tanto en nuestra patria como en lugares remotos (por Palestina que dizque tenían una campo de hortalizas dicen) y en lugares refinados (yo una vez conocí a un Mostaza Dijón –dicen que de ahí viene la estirpe- pero el tal Dijon era demasiado sofisticado como para tener una conversación con un plebeyo como yo.)

En todo caso, resulta que hay un Mostaza a quien yo veo con cierta regularidad a la hora de comer en la oficina. Creo que yo era casi el único quien gustaba de su compañía, él realmente no era muy popular que digamos. Más popular era un primo suyo que me parece que era el mánager o estaba emparentado con unas cantantes españolas que se habían puesto de moda años atrás.

Un día me enteré de su historia. El pobre Mostaza tenía algún tipo de problema porque, se sabía que sus días estaban contados. De hecho me enteré de que no es que le daban x cantidad de meses de vida, sino que la fecha estaba bien determinada. Dice que lo mejor para él era mantenerse en climas fríos. Parece que la técnica da resultado porque, no sólo la fecha pasó (sin que lo note nadie) sino que en el pasado 10 de octubre fue un año desde la fecha marcada. Así que…

¡Feliz Año Mostaza!

Hay que felicitarlo por haber vivido un año más desde la fecha de expiración y por que no le haya dado ningún patatús. (De hecho, yo también estoy contento de que no le haya dado patatús alguno porque, en ese caso, al que le hubiera dado un buen patatús es a mí).

 

¿Cómo que es estúpido? Cuatro párrafos dedicados a la Mostaza de la refri de la oficina no son una estupidez. Créanme que si voy donde algún premio Nobel de literatura y le digo: “Yo creo que se puede escribir un cuento sobre un envase de mostaza en una refri; pero tengo un amigo que dice que no… ¿Usted qué dice?” Pues a mi amigo lo vería con una elocuente cara de esas que dicen “Me da pena tu ignorancia.” mientras que a mí talvez y hasta me invita a tomar un café y a conversar sobre temas literarios como el cuento del Gallo pelón u otras fábulas.

Aunque no lo crean, el cuento de la mostaza tiene una moraleja: La mejor manera de superar un bloqueo para escribir es: escribiendo. El blog ha permanecido dormido mucho tiempo y espero retomarlo porque me parece que escribir es un buen hábito. Hace poco alguien me preguntó si seguía escribiendo en el blog… tuve que contestarle que lo tenía un poco descuidado pero mentalmente me propuse retomarlo.

Y Bueno, concluyo esta entrada esperando que ninguno de los lectores (y de los no-lectores) se hayan aburrido con el Cuenteo de la Mostaza .

… Cuando estés vago, sin querer hacer nada… piensa en la Mostaza… qué harías tú en su lugar, si tuvieras marcado a un costado la fecha de expiración?

No les parece algo como para meditar…?

R: No! Es para molestar! Es que a veces escribir tonteras es un buen comienzo para escribir

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Patinaje sobre Ruedas

June 24, 2006 · Leave a Comment

Recuerdo que años atrás, un amigo (a quien le gustaban muchos los carros) manejaba su auto en un terreno baldío con la sola intensión de hacerlo patinar y dar la vuelta del ladrón. (O la vuelta cinematográfica como también podría llamársele). Obviamente nosotros no veíamos sus intentos desde fuera del carro. Fue algo divertido, según recuerdo.

Pero que el carro patine sin que sea tu intención y no en un terreno baldío sino en la perimetral a la altura de la entrada a Pascuales, eso no es (créanme) algo divertido.

Salía yo del Centro Cultural Tornero (zona: Entreríos) y me dirigía hacia la Vía a la Costa. El Departamento de Decisiones Cotidianas de mi cerebro decidió que debería de realizarse el viaje por la perimetral y con cierta prisa para poder cumplir con las pautas marcadas por el Departamento de Eventos y Compromisos. Se está debatiendo si la firma por parte del Departamento de la Procuraduría Prudencial General ha sido falsificada o no.

Es verdad, yo y el vehículo íbamos rápido (El Departamento de Discreción y Privacidad de mi cerebro ha clasificado la cifra). Una especie de Montero rojo va saliendo de Pascuales. Como me vio a mí, y al bus que venía a mi derecha, no me esperaba que decida cruzar nomás, cosa que hizo.

Talvez pensó que no habría problema, sin embargo, como yo venía rápido y él tuvo que empezar a frenar antes de llegar al cruce, tuve girar hacia mi derecha para esquivarlo y luego regresar a mi izquierda pensando en el bus que se encontraba atrás a mi derecha.

En ese último giro, las llantas decidieron cortar relaciones con el pavimento. Yo me aferré al volante y me preparaba para lo que venga, mientras el carro giraba lentamente y la fricción trataba de hacerse escuchar.

Al ver que ya iba hacia la cuneta de tierra del centro, cerré los ojos por un instante. Sin saltar ni nada (que era lo que me esperaba) el carro se detuvo. En su situación final, el carro había rotado unos 135 grados hacia la izquierda, se encontraba en la cuneta de tierra.

Los primeros en acercarse fueron dos vigilantes de la comisión. Me bajé del auto y lo primero que me dijo uno de ellos fue que me tranquilice. Me preguntó que pasó y le comenté que no me esperaba que se me cruce el carro rojo, el me dijo que me tranquilice pero que venía yo a exceso de velocidad.

Convoqué a todos los Departamentos Cerebrales a una reunión general para declarar la situación en Estado de Emergencia, esto implicaba que todos los Departamentos cesaban en su función para conformar luego la Junta de Consultores, todos a disposición del Jefe de la Procuraduría Prudencial.

Por lo general, el problema de un estado de emergencia y la Junta de Consultores es que la Junta se convierte en un Mercado de Sugerencias, cada parte gritando cosas que hay que hacer. Mientras el Procurador Prudencial General puede quedar en un estado de indecisión ante tanta sobrecarga. Lo bueno es que la mitad de los Consultores no sabían que hacer y quedaron calladitos. Por lo que creo que no fue mucho relajo.

Veo alrededor del carro y noto que las llantas de la derecha se habían encontrado con la parte ascendente de la cuneta de tierra, se encontraban totalmente bajas y parcialmente descentradas del rin.

En cuestión de segundos llegan muchos curiosos y rodean el carro. Uno me dice: “Fue el vitara rojo que se le cruzó ¿verdad?, Si yo lo vi”. Me dicen varios que me ayudarán a empujar el carro. Yo sugerí moverlo hacia atrás, pero el Vigilante me hace ver que mejor sería hacia el frente, donde se encontraba un vulcanizador. (Puntos menos para el Consultor del Departamento de Topografía que no me lo hizo notar antes). Abro algunas ventanas para que tengan donde agarrar quienes me ayudarían a empujar el carro. Uno de entre todos (eran casi 10) me reclama que para qué abro la ventana, y le dije que era para que tengan donde empujar. Me sugieren que me quede dentro para dirigir el carro. Lo cruzamos hasta el borde, al píe del vulcanizador. Al bajarme, muchos de los que estaban ahí me recomendaban repetidamente que cierre todo y lo deje con seguro (cosa que yo ya estaba haciendo). Agarré mi mochila donde llevo todas las cosas y la llevaba conmigo.

Les agradecí a todos por ayudarme a empujar el carro y me dirigí hacia el vulcanizador para que me ayude con las llantas. Me dijo que ya le iba a echar un ojo. Algunos se fueron y otros se quedaron al lado del carro viendo cómo quedaron las llantas. Llamé a mi papá para comentarle lo sucedido.

El vigilante me llama y me pide la licencia. Me dice que es una zona poblada y que la velocidad máxima es 50. Yo acepté que venía rápido, le di la licencia y ante la primera excusa me alejé del vigilante hacia el carro. Me llama mi Mamá y le comenté algunos detalles. El vulcanizador necesitaba ayuda para levantar el carro y poder meter la gata. Unas tres personas levantamos el carro para ese fin.

Una de las dos señoras que estaban por ahí me preguntó por lo que pasó. Algunos niños de por ahí habían bajado a lo sucedido. Otra señora los manda para arriba donde la tierra se levanta un poco y que vean desde allá. De entre las cosas que preguntaban los que estaban ahí eran: Que si el carro es mío, de dónde a dónde iba… Una señora que lo vio todo pensó que me iba a dar una vuelta y me hace notar que por suerte no sucedió mas cosa.

Voy hacia el vulcanizador que ya había inspeccionado la primera llanta y me dice que la llanta está bien, sólo hay que inflarla. Se me acerca uno de los que estaban ahí y me da un helado mientras me pregunta y le comento sobre la patinada. Otro me pregunta después que si después de la patinada estaba nervioso. Cuando respondí: “Algo”, se rió por mi aparente falta de sinceridad. Para estas alturas los vigilantes se habían retirado hacia su carro a comer un bocadillo, sabiendo que eventualmente tendría que ir yo hacia donde ellos pues tenían el sartén por el mango (mejor dicho, la licencia).

Una de las señoras me pregunta si me devolvieron la licencia. Al responderle que no, me dice, algo molesta, que de seguro quieren algo de dinero y que no le parece justo. Que el carro rojo que se cruzó, siguió de largo y ellos no le hicieron nada. Hasta se le ocurrió ir a reclamarles, pero le dije que se tranquilice nomás.

Otra señora me dice que tuve suerte, y que trate de no ir rápido. Asentí y dije nomás: “Lección”. Ellas asintieron totalmente repitiendo, “Una lección, así es.”. Al levantar el carro para meter la gata para la segunda llanta, la señora le bromea al vulcanizador de que tiene que cobrar menos por pedir a los demás que le ayuden a levantar el carro, siendo ése su trabajo.

Yo estaba sorprendido de que el tapacubos lo había visto bien deformado y ahora se encontraba bien. Hasta le pregunté al vulcanizador por cómo lo había hecho. Ignorante yo de que el tapacubos era de plástico flexible, Duuhmb.

Una vez solucionado el tema de las llantas, que costó 3 dólares, sabía que tendría que lidiar ahora con los pacos. Fui hacia el carro. El vigilante me dice que en estos casos no se trata de una multa por exceso de velocidad y ya, sino que tendrían que llevarme porque fue un accidente y se trataba de una “perdida de pista”. Por más literalmente “despistado” que haya estado yo, se notaba que querían llegar a un arreglo, pero yo me hacía el loco. Finalmente me dicen que avance hacia la estación que tienen en el puente previo a la entrada a Pascuales y que ahí me esperan

Al regresar al carro, una de las señoras me pregunta por la licencia. Al oír mi respuesta protestan por cómo los vigilantes querían dinero pero guardando las apariencias. El que me brindó un helado comenta: “Unos, ochenta”. Respondí yo: “!¿Ochenta?!”. – “Que si vas a ochenta, no hay problema”. “Aaah”, respondimos aliviados, tanto las señoras como yo. Antes de montarme al carro, saco mi pañuelo para quitarle el polvo. Un señor que estaba ahí sentado me silba para detenerme, mientras uno se acerca con un trapo y me ayuda. Finalmente me despido de todos agradeciéndoles, arranco, y avanzo, leeento, hacia la estación.

Me estaban esperando los pacos. Paro mi carro a cierta distancia y me acerco. Mientas hablábamos sobre la multa, la detención y otros temas por el estilo, en ningún momento me dice expresamente que quiere algo de dinero. Incluso cuando le pregunté sobre qué sería lo más “práctico”, no sugirió nada. Luego dice que unos Cincuenta.-“¡¿Cincuenta?!” Dije, sorprendido. – “La velocidad máxima es Cincuenta.” – “Aaah”.

Mientras conversábamos se acerca otro carro de vigilantes y un carro de la policía. Mis interlocutores deciden terminar la conversadera y me dicen que por esta ocasión me van a ayudar. Me recomiendan que vaya a cincuenta por esa zona y que después ya podría ir a ochenta sin problema. Me devuelven la licencia, les agradezco y me voy.

En el camino de regreso, me mantuve en el carril derecho a 80 Km. /h. En realidad, me asustaba ir más rápido. Recordé a la gente conocida que después de algún accidente han temido conducir o tienen una velocidad tope que temen superar. A estas alturas todos los Departamentos del cerebro habían regresado a sus funciones. El Departamento de Planeación advierte sobre la generación de una posible fobia limitante por lo que aumentamos terapéuticamente la velocidad a noventa. Había todavía un pequeño sentimiento de inseguridad. Pero cuando me acerqué más a la zona poblada y vi más carros alrededor, el fenómeno Seabiscuit (ver la pelicula) me curó del todo de la posible fobia y rebasé algunos lentos para poder llegar a mi destino.

No crean que no he aprendido la lección. Procuraré ser más prudente. (Ese es el trabajo de la Procuraduría Prudencial General). Sentir que el carro se desplace sin que tengas mucho control de su trayecto es cosa seria y créanme que no es nada divertido ni lo pienso repetir.

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Tri-hexa-phobia

June 7, 2006 · Leave a Comment

Esto debí de haberlo escrito ayer puesto que ayer fué el 6to dia del 6to mes… (Algo así como el 7mo hijo del 7mo hijo de Iron Maiden – no, yo no soy fan, pero sí lo son algunos panas míos). Pero, en realidad, para qué escribir una entrada en el blog si nadie alcanzará a leerla antes de de que acabe el mundo. Mejor cerciorarse de que el mundo sige ahí para escribir la entrada, ¿Verdad?.

Varios niños de colegio fueron corriendo donde su preofesor, Felipe. Atentos a su superior conocimiento de temas de Religión, consideraron que sería una persona indicada para hacerle la pregunta: “¿Es verdad que mañana se acaba el mundo porque es el 6to dia del 6to mes de…?”. Suspirando por su falta de sentido común responde que dicho día no significa que se acaba el mundo (los niños suspiran aliviados) simplemente nacerá el Anticristo. … (Efecto de Sonido de Psicosis… crin crin crin crin!)

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Historias que van en Bus II

May 31, 2006 · Leave a Comment

Además de los payasitos (los que te cuentan chistes) y los payásitos (los que tenía el fulano que vendía purgantes en el bus), hay otras cosas con las que uno se puede topar…

Estaba de nuevo en aquella esquina. Era de noche. Venía de la U. donde estaba trabajando en unos planos cuya entrega era en escasos días (es otra manera de decir que eran las x horas de la Madrugada). Del local de mala muerte de al frente sale un fulano de menor edad que yo, y viene hacia la parada del bus. No recuerdo quien inició la conversación, pero resulta que era un estudiante del Tec también. De vez en cuando se gastaba la plata que le mandaban sus papás en ir a lugares como del que acababa de salir. Estaba en la lona. Cuando le pregunté su nombre me dijo que se llamaba “Pimienta”. Pensé por un momento que sería un apellido raro (ya conocía a alguien que se apedillaba ‘Limón’, así que ‘Pimienta’ no me sonaba poco probable. Pero parece ser que era su apodo. Resulta que iba hacia el mismo barrio que yo, de hecho quedaba cerca de la casa. Así que acompañé al potencial peligro/víctima hasta su casa, mientras hablaba tonteras. Me impresionó ver a un tipo que estudiaba en la misma universidad que yo, y en vez de ponerse a estudiar llevaba una vida así. La verdad, no le llamé la atención sobre lo mal que llevaba las cosas pues pensé que en su presente estado difícilmente le sería de uso, aunque realmente es difícil saberlo. De regreso, al llegar a la residencia estaba alo pensativo. Triste tener educación y no tener formación, y para esto la familia es clave. Uno a veces no se da cuenta cuántas cosas por las que hay que agradecer. La familia, los amigos, el ambiente en el que uno ha crecido, etc…

(Pueden tomar un tiempo para pensarlo, si quieren, la anécdota siguiente no se va a ir a ningún lado)

Estaba prácticamente sólo en el bus, íbamos: el conductor, yo, un chico y una chica sentados en la parte de atrás y El Surfista. Se encontraba en medio del pasillo, de pie, y trataba de evitar cualquier contacto con las sillas o con la pared del bus. Cuando éste paraba o frenaba, su labor era realmente sencilla, recorría parte del pasillo (hacia delante o hacia atrás dependiendo de si frenaba o aceleraba) y así mitigaba la inercia. Lo difícil, según veía, eran las curvas. Daba una serie de pasos, vueltas y maromas raras, para contrarrestar la “ley de la curva”. Todo el trayecto se la pasaba haciendo eso. Yo, por mi parte, lo veía extrañado y me decía: Tengo que preguntarle qué es lo que está haciendo. La verdad soy un poco reservado y me costó mucho entablar la conversación, pero finalmente lo hice. Algo así como: “Disculpa que te pregunte pero… ¿Qué estás haciendo?”. Su respuesta la hubiera entendido mejor si hubiese estado estudiando para ser ingeniero físico industrial. De eso a arquitectura hay mucha distancia, así que le entendí menos de la mitad. “Ah, mira… muy interesante, muy interesante, es la segúnda o la x ley de newton que dice…”. En cierto punto yo pensé que entendí y le dije que lo que estaba haciendo era contrarrestar la inercia. Me corrigió con el enunciado de nosequé ley o definición de la inercia. Mientras me explicaba sobre las leyes de la física, me tocaba bajarme en la siguiente parada, se lo hice notar y para terminar con la conversación. Ok, me dijo, “…pero recuerda, mientras más ardua es la lucha más gloriosa es la victoria”. Me bajé del bus algo sorprendido por aquel personaje, pero contento de haber conseguido una anécdota para contar, conversado un rato con el surfista.

 

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Historias que van en Bus I

May 17, 2006 · Leave a Comment

Hay buses que van llenos de historias en el sentido de que cada pasajero tiene su propio cuento. Pero también hay historias que van en buses. Aquellas ocurrencias que sólo en un bus pueden suceder. No quisiera hablar en este momento de aquellas novelas policiacas que, desgraciadamente oímos con cierta frecuencia. Por un lado, porque son tristes y por otro lado porque a esas historias les falta el final policiaco: al ladrón disfrazado de payaso no sabemos si lo atrapan al final de la novela o no. Sólo sabemos que nuestra billetera pesa lo mismo que antes sólo que no somos nosotros quienes la llevan por ahí. Hay quienes dicen que no sólo le falta un final policíaco sino que la presencia policíaca es totalmente nula.

Pero, como dije al principio, no se trata de esas historias, se trata de otro tipo. Aunque no son muy estelares, hay algunas que vale la pena contar.

Las historias que van en buses tienen una amplia gama de personajes. Ya me he topado desde un predicador urbano de esos que decide subirse al bus con sus hermanos y hablarles de la Biblia (aunque sus hermanos parecen no hacerle mucho caso) hasta un vendedor de purgantes que cargaba en frascos los distintos parásitos que su producto elimina. Innecesariamente gráfico ¿No?

Pero las historias que pienso contar tienen otros personajes como un surfista urbano, un chico llamado “pimienta”, un borracho sin suerte y una desafortunada chica. Lo chistoso es que todas estas me las topé yo en la misma ruta, aunque no fue en el mismo recorrido.

Me encontraba yo en aquella esquina, donde me bajo de un bus para luego invertir el proceso subiéndome en otro. Era de noche en Monterrey. Lo bueno de aquella esquina es que se encontraba bien iluminada y en una vía principal de la ciudad. No había peligro. Lo malo es que, de todas maneras, el local al frente de la parada, al otro lado de la calle, era un lugar de mala muerte y de mala vida también. Sale de allí un borracho y se acerca a la parada de bus en la que sólo estaba yo. El borracho me preguntó por la hora y no me acuerdo que otros comentarios hizo. Realmente no se puso agresivo pero se ve que quería conversar de muchas cosas. En eso llega una patrulla. Me preguntan si el borracho estaba molestando, el Borracho se acerca y hace conversación con el patrullero. Error. Las esposas se las pusieron sin que se dé mucha cuenta y lo empiezan a meter al patrullero mientras me preguntan por mi nombre para levantar una denuncia. Les dije que no tenía que denunciar nada puesto que el borracho no había hecho nada. Mientras lo meten al carro, me lanza una mirada suplicante para que abogue por él. Pero la verdad estaba tan borracho el fulano que, suelto por la ciudad, hubiera sido un peligro.

Pero quien resultó ser un peligro suelto en la calle fui yo… Me encontraba en aquella esquina… Era de día. Mi mirada se encontraba fija hacia el extremo de la calle desde el que vendría mi futuro transporte. No venía. Pasa el tiempo y se asoma. Siguiendo la costumbre, para llamar la atención del conductor, procedo a levantar tranquilamente mi brazo dibujando un amplio arco desde abajo hasta arriba hasta que: tak! Algo se interpuso al final del camino. Sorprendido, giro la cabeza a mi derecha. Me desconcertó ver a una chica desconcertada. ¡Le había pegado en la quijada sin querer! Realmente fue un movimiento ligero, de manera que no le hice daño, pero igual no debió de haber sido agradable. Seguía con la cara de sorprendida y yo debí de haber tenido cara de sorprendido también, sólo que me explayaba pidiendo disculpas. La chica terminó por reirse por la rareza de lo ocurrido e hizo un gesto de que no me preocupe. Ya en el bus cada uno se sentó por su lado. Si algún guionista está leyendo esto y se le ocurre que es buen comienzo para una película de romance-comedia, puede ponerlo en el guión nomás, que yo no lo voy a demandar. (Para quien tenga la curiosidad, no, la chica no era guapa).

Me falta contar la historia del chico que se llamaba “Pimienta”, la del Surfista Urbano y la de cuando quería ir al Policentro y terminé en el Complejo Deportivo de Filanbanco. Las primeras dos las pondré en la siguiente entrada del blog. De la última ya no hay más que contar, ése es el abstract, no hay mucho más que eso.

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