El domingo pasado regresábamos de dar Catecismo en Taura, Alejandro y yo. Cuando nos acercamos a la Casa de Alejandro (que vive en el centro) nos topamos con una novedad. Veíamos que la calle estaba cerrada. Pero lo que nos motivó a parquear la furgo y proseguir caminando fue el ver chorros de agua que volaban en la 9 de octubre. Llegamos y todo era realmente un show. Los Bomberos se habían tomado la calle, que estaba llena de, bomberos, los carros bomba, probando a chorro completo distintas mangueras… los bomberos con disfraz completo y algunos con dálmata al pie. Me parece que la palabra “pintoresco” es buen adjetivo para definir el ambiente.
Pintoresco en el sentido de que se podría decir que era picturesque o sea un show digno de tomar fotos y como para llevar a los hijos para que vean. Yo carecía de ambas cosas pero igual estaba contento con el evento urbano. Muchos niños saltaban y se empapaban con la lluvia artificial, felices. Por supuesto que el agua les venía de arriba tipo lluvia porque de un tiro directo de esas mangueras, no estarían saltando sino en el piso y no muy contentos que digamos.
Habrán notado que, por alguna curiosa razón, el contacto de la piel con pequeñas gotitas de agua casi siempre genera una sonrisa. Fíjense en el Carnaval, por más que la persona salga corriendo para que no le caigan a globazos y por más que haya chillado y protestado para que no la mojen, si llegan a mojarla, esboza una breve sonrisa resignada. Bueno es verdad que también hay gente tan amargada que ya le han puesto un “override” total a esa tan natural reacción. Dicho efecto está consagrado en un lugar de Gringolandia llamado Magic Kingdom, en una atracción de Brear Rabbit o como se llame. Vas en el tronquito este viendo robots como es costumbre en el M.K., cuando ves que te acercan a un lugar llamado “The Laughing Place”, pero los buitres que aparecen cerca del letrero no te dan mucha risa. Cuando de repente te mandan por una caída súbita y su pequeña embarcación cae en el agua y genera un tremendo salpicón que está diseñado para que te caiga encima y te empape. Es ahí cuando te das cuenta de la total veracidad del epíteto: “The Laughing Place”… todo el mundo muerto de la risa cómo si se hubiese tratado de un excelente chiste o una taquillera película de humor. No crean que hay la más mínima crítica o cinismo en este comentario. Gracias a Dios los seres humanos tenemos esos lados sencillos que nos ayudan a estar felices con las cosas sencillas. Como las cosquillas que son una excelente herramienta para los papás. Si quiere hacer que su hijo se ría ( o se muera de risa, según el caso) apriete el botón.
Bueno, mucho divagar. En resumen me hubiera encantado tomar fotos al picture-esco show. Tantas ganas tenía que si alguien de créditos económicos se hubiera inspirado, capaz y le compraba una en pequeñas cuotitas. Pero bueno, me contento con las fotos del periódico para decorar este artículo del blog.
